HISTORIA DEL SECTOR MANISERO

El complejo maní está íntegramente radicado en la provincia de Córdoba constituyendo una economía regional fuertemente dedicada a la exportación. La industria manisera exporta el 90% de su producción. Después de China y Estados Unidos, Argentina es el tercer exportador mundial de maní y la excelencia de sus manufacturas es lo que le ha dado prestigio internacional a nuestra industria. El maní confitería argentino y sus productos derivados son apreciados y demandados en los mercados más exigentes del mundo.

Las empresas maniseras son unas 25 plantas, entre ellas hay pymes, cooperativas, compañías de capitales nacionales y algunas de capitales extranjeros. Son muchos los pueblos rurales de Córdoba que sostienen sus economías gracias a la agroindustria manisera como única fuente significativa de empleo. Hay, además, muchos otros miles de puestos de trabajo dependientes de sectores vinculados con la producción manisera (combustibles, agroquímicos, bancos, seguros, fabricación de equipos y maquinaria, talleres metalmecánicos, previsión social, atención médica, transportes, ingeniería y tecnología industrial, investigación científica, construcción, comunicaciones, informática, etc).

A lo largo de los últimos 7 años, el sector industrial manisero hizo inversiones por casi 65 millones de dólares. Actualmente, las plantas procesadoras cuentan con tecnología de última generación y algunas de ellas están entre las más modernas del mundo.

Cabe también mencionar el papel casi vital que cada empresa tiene en la vida de su comunidad ayudando a sostener el funcionamiento de escuelas, policía, bomberos, hospitales y consorcios camineros. Así también, desde hace años las firmas maniseras vienen destinando considerables sumas para el desarrollo de investigación científica.

En distintos ámbitos ( INTA, IFFIVE, Universidad Nacional de Río Cuarto, Fundación Maní Argentino) se han desarrollado importantes proyectos de investigación sobre temas relevantes para la producción manisera: sistemas de riego, micotoxinas, hongos patógenos del suelo, sanidad de semilla, aflatoxinas, control de enfermedades, mejoramiento de sistemas de cosecha, optimización de manejo del grano en post-cosecha, entre otros.

Sin embargo, el sector viene de sufrir severos impactos por la crisis que afecta al país desde hace varios años, y no está exento de dificultades. La inversión para sembrar una hectárea con maní duplica con creces la necesaria para cultivar soja o maíz. Hacer maní hoy cuesta alrededor de US$ 500 por hectárea incluido el arrendamiento de la tierra. Sólo en agroquímicos, el maní demanda unos US$ 110 por hectárea. Esa tremenda inversión implica mayor necesidad de financiamiento.

En 1998 había unos 2000 agricultores maniseros independientes; hoy se estima que de aquellos productores quedaron menos de 200.

El MANÍ COMO ALIMENTO

Cabe aquí destacar que el Maní Confitería –técnicamente denominado HPS en el mercado internacional no es un commodity como erróneamente suele considerarse, sino un producto elaborado, una manufactura industrial de origen agrícola con un extraordinario componente de valor agregado. Tampoco debe ser encuadrado como un oleaginoso, ya que sólo los granos de descarte y los rezagos son destinados a molienda para la elaboración de aceite y éste es un uso que se da a los remanentes de baja calidad en una situación eventual.

Desde el punto de vista estricto de la botánica el maní es una legumbre, y dentro de ese concepto, debe ser reconocido como lo que es: una nuez. Así se lo identifica y encuadra en todo el mundo. La legislación alimentaria Europea tiene normas específicas para el maní, dentro del grupo de las nueces, y lo designa con la palabra “groundnuts” (nuez del suelo). Las normas estadounidenses lo encuadran dentro del grupo de las “edible nuts” (nueces comestibles), y en el comercio internacional se lo denomina simplemente “peanuts”.

Identificar al maní como un oleaginoso implica considerarlo un grano de descarte para molienda y desconocer su valor como producto alimentario de inmenso valor comercial. El destino primordial del maní que produce Argentina es su empleo en la industria de snacks y confituras. El consumo de maní y productos con maní es un hábito alimentario arraigado y tradicional en muchos países del mundo.

A diferencia de China, India y otros orígenes que producen maníes de calidad pobre, Argentina y los Estados Unidos compiten en el mercado del maní de muy alta calidad para consumo humano. Aunque fronteras adentro de nuestro país es un dato que se ignora, Maní Argentino es -tácitamente- una marca registrada que identifica a un producto apreciado y prestigioso entre los consumidores de snacks más exigentes del mundo.

Las propiedades nutricionales de las nueces y en particular del maní son ampliamente apreciadas por las poblaciones interesadas en los nuevos conceptos de alimentación sana. Numerosos estudios científicos han demostrado los notables beneficios para la salud derivados del consumo habitual de maní o manteca de maní. Se ha comprobado que una ingesta regular de nueces como el maní o productos con maní ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, entre otras patologías.

LAS EXPORTACIONES

En las últimas campañas, los Estados Unidos exportaron aproximadamente 236.000 toneladas anuales de maní confitería, China 355.000 y la Argentina 223.000. También exportamos unas 70.000 toneladas de aceite de maní y 62.000 toneladas de subproductos.

El 70 % de las exportaciones maniseras argentinas va a la Unión Europea (principalmente Holanda, Alemania, Inglaterra, España, Italia, Grecia y Francia), y el resto se reparte entre USA, Canadá, México y otros países.

En los últimos años, las condiciones de comercialización fueron desfavorables para el maní argentino. La competencia contra exportaciones fuertemente subsidiadas de otros orígenes, la drástica caída de los precios internacionales (de un promedio histórico de US$ 800/tonelada a US$600/tonelada) y el aumento en los costos de la operatoria exportadora, fueron una dura prueba. Por otra parte, la reducción de los reintegros y la imposición de retenciones a la exportación impactaron dramáticamente en la industria manisera nacional.

PARTICIPACION DE LOS PRINCIPALES ORIGENES EN EL MERCADO MUNDIAL DEL MANI (s/ volúmenes promedios exportados 1994 a 2002)

Sin embargo, a partir de marzo de 2003 el escenario comenzó a exhibir algunos cambios positivos. El nivel de los precios internacionales comenzó a subir. Posteriormente, la administración Bush aprobó la incorporación al SGP de los Estados Unidos del maní Argentino, por lo que a partir de Julio de 2003 esta mercadería puede ingresar en aquel mercado sin pagar aranceles.

Nuestro otro gran competidor, China, no parece estar en condiciones de resolver rápidamente los severos problemas de calidad que exhibe su maní y que le han significado reiteradas sanciones por parte de las autoridades sanitarias Europeas.

Estos hechos anticipaban un futuro promisorio para el productor manisero local. En Rotterdam el maní Runner argentino 40/50 de la cosecha nueva empezó a exhibir una considerable recuperación, con una cotización que ronda los US$ 850/tonelada CyF. Todo indicaba que se produciría un sostenido crecimiento en el share de Argentina en el comercio manisero global.

SITUACIÓN ACTUAL DE LA ACTIVIDAD MANISERA

Desde hace algunos años venimos advirtiendo a las autoridades nacionales que nuestro sector soporta dificultades que requieren de la atención oficial. Esas dificultades se agravaron considerablemente a partir de 2001, en que no sólo no se concedió el incremento de reintegros que solicitábamos para defender nuestra competitividad ante la producción subsidiada de otros orígenes, sino que además esos reintegros fueron reducidos a la mitad. Poco después, el Gobierno dispuso aplicar retenciones a nuestras exportaciones, asestándole a la economía regional manisera un golpe del cual aún sufre consecuencias casi irreversibles.

La sequía sin precedentes que azotó a la región manisera, que obligó a hacer una siembra sumamente tardía, pone al complejo maní en una situación de gravedad extrema que podría dejar sin trabajo a más de 10.000 familias si el gobierno no implementa las soluciones de fondo que hacen falta.

En la campaña 2002/2003, ya sufrimos una dramática caída en la siembra de maní : de 220- 250.000 hectáreas promedio, a 155.000 hectáreas . Consecuentemente, tuvimos una disminución tremenda en la producción y nuestras exportaciones no pudieron alcanzar su verdadero enorme potencial. Este hecho constituye un retroceso por demás lamentable, particularmente cuando se tiene en cuenta que nuestro maní tiene mercados consolidados y una demanda constante que en el último año no pudo ser satisfecha.

Cabe destacar que la industria manisera argentina estuvo exportando más de 250.000 TM anuales de maní y generando por muchos años para la economía de Córdoba y del país un ingreso de divisas del orden de los 250 millones de dólares.

Los altos costos de producción y la falta de crédito y de apoyo oficial, entre otros factores, hicieron que los productores maniseros tradicionales abandonaran el cultivo. Desde hace algunos años, los exportadores tuvieron que asumir la responsabilidad adicional de sembrar. Actualmente, más del 80% de la siembra está a cargo de los exportadores, situación ésta que ya no puede sostenerse por más tiempo.

Ante una nueva pérdida de superficie de cultivo, y estando en serio riesgo el área plantada en esta campaña, la industria manisera enfrenta un panorama extremadamente sombrío para el año próximo.

La siembra tardía ocasionará pérdidas significativas y las plantas procesadoras carecerán por segundo año consecutivo de materia prima suficiente para mantener las inversiones en infraestructura, renovación de tecnología y los costos fijos de la actividad, especialmente el nivel de empleo.

En años normales, la industria manisera soporta una capacidad ociosa del 25-30%. Este año la capacidad trepó a casi el 60% y todo indica que la ecuación se repetirá, agravada, en el 2004.

Lo terriblemente lamentable de este escenario es que el complejo maní había logrado convertirse en un modelo a seguir por todas las economías regionales, un paradigma de eficiencia, altísimos niveles de calidad, prestigio internacional y consolidación de mercados. Era un sector llamado a ser un polo de desarrollo, un generador de riqueza genuina y un impulsor de progreso para numerosas pequeñas localidades rurales cuyo sustento depende del maní.

Hasta ahora, las autoridades nacionales no han sabido comprender que nuestras exportaciones son el único medio de vida para toda una región, que nuestros productos se ven obligados a competir desde siempre en inferioridad de condiciones contra la producción subsidiada de otros orígenes y que la industria manisera argentina ya agotó las posibilidades de seguir soportando una competencia en semejante desigualdad en el mercado internacional.

Ha quedado demostrado que las retenciones aplicadas a las exportaciones de maní no han generado un beneficio significativo para el erario nacional y sí, en cambio, han perjudicado gravemente la generación de empleo en zonas rurales del interior del país y el desarrollo y sostenimiento de numerosas comunidades que dependen de la producción manisera.

Hoy, por la acumulación de problemas sistemáticamente desatendidos por el gobierno nacional, el sector enfrenta su hora más preocupante, con el riesgo de quedar reducido a su mínima expresión. Este cuadro podría significar que Argentina pierda la posición de liderazgo que con décadas de esfuerzo había logrado en el mercado manisero mundial y que miles de personas queden desempleadas.

Por ello, es imprescindible que se eliminen de inmediato las retenciones que pesan sobre nuestras exportaciones y se arbitren medidas de apoyo para aliviar la situación que amenaza con destruir a esta economía regional.

Texto provisto por www.camaradelmani.com.ar